Crítica de Cyrano de Bergerac de Rostand

la cara de Cyrano de Bergerac cuando Djukic falló el penal

Yo leo bastante. El doctor me recomienda que lea y haga ejercicio para mantener la mente y el cuerpo activo.

Leía y corría a la vez así que me lesioné al tropezar a la vez con Cyrano de Bergerac y Tristán (un setter irlandés de color café). La culpa fue completamente mía porque estaba tan metido en esa parte que dice “No gracias” varias veces, que me colé en el Pipi Can y me llevé por delante al pobre Tristán que estaba consultando no se qué datos del catastro por una cosa de un alquiler.

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Pues oye