Crítica literaria: el Barril de Amontillado

Creo que ya os había dicho que me estoy leyendo algunos cuentos de Edgar Allan Poe y que me gustan mucho. De hecho ya escribí sobre Berenice que me hizo una gracia loca, pero de este: El Barril de Amontillado, tenía mis dudas.

Entendedme, no es que no me guste, gustarme me gusta, pero es que tengo un compañero de trabajo que siempre que utilizo el participio de un verbo terminado en «ar» me hace una rima absurda con no se qué que tiene colgado. No lo entiendo pero me irrita tanto que tengo que encerrarme en mi despacho a apretar un vaso de yogur (vacío)

Total, que como el lelo de Rodrigálvarez no va a leer este blog (y puede que nadie porque no sé si lo estoy publicando bien) pues que sí, que voy a escribir del Barril de Amontillado de Edgar Allan Poe.

El Barril de Amontillado: la historia

Este es uno de esos relatos que los empiezas a leer y parece que te falta alguna página al principio. Se intuye que algo ha pasado y hay dos personajes que están tensos. Bueno, uno está tenso y el otro piripi.

Pasa en Italia hace muchos años, todavía jugaba Roberto Baggio (creo)

Los personajes

No salen muchos porque es un relato corto, no es como lo de El Señor de Los Anillos que es un despiporre total. Además estos son todo personas aunque vayan disfrazados o lo que sea, pero ni enanos ni gaitas.

Montressor

Este es mi personaje prefe. Me gustan las personas que tiene las cosas claras y a las que se la haces y se la pagas total.

Se ve que el otro personaje del que ahora os hablaré ha ido con risitas y comentarios sobre él. No se sabe muy bien que ha dicho pero me imagino que cosas de sus Airgamboys o de si ha repetido corbata o flan. Cosas muy de cada uno y en las que nadie tiene que meterse.

Además tiene una colección de botellas de vino. Yo nunca he hecho colección de botellas de vino porque no suelo beber, pero si no las vacías puedes hacer colección de botellas llenas o de latas de aceite Castrol sintético.

Aquí también hay un guiño al señor de los anillos porque Mon Tresor lo dice todo el rato el hobbit heroinómano en Francia.

Yo tengo la película en francés y no sé cómo se cambia. Creo que debería tener un hijo y así él sabría hacer esas cosas, pero entre la gestación y por lo menos 12 años para que tenga la madurez que requiere usar aparatos enchufados a la red… casi aprendo antes francés.

Fortunato

Este es idiota del todo. Para empezar va vestido de payaso que ya me dirás qué hace un adulto vestido de payaso si no trabaja en una cadena de hamburgueserías que no voy a decir porque no me paga (y aunque me pagase tampoco porque la carne procede de zarigüeyas)

A algunas personas les dan miedo los payasos. A mí no me dan miedo pero gracia tampoco me hacen ninguna. Su comedia consiste en ir muy maquillados, hablar mal, gritar mucho, exagerar todos los ademanes y llevar zapatos sobredimensonados. Vamos, que no veo la diferencia entre ellos y la tía Leo, una hermana de mi padre que siempre me tiraba de las patillas.

Pues eso, que, al igual que la tía Leo, Fortunato es un mal bicho.

Lo del barril

En estas que va Montressor pensando en sus cosas en francés o lo que sea y ve venir a Fortunato que debía dar un poco de pena de las trazas que traía.

Le dice algo así como:

  • Hombre Fortunato, ¿cómo tú por aqui?
  • Pues yavestruz, aquí, tomando el fresquíviri (sic)
  • Iba ahora a mi casa a ver el Un, Dos, Tres pero como no se ha inventado la tele ni ha nacido Narciso Ibáñez Serrador había pensado ir a la bodega a admirar un barril de Amontillado que tengo.
  • ¿Amontillado? ¡El que tengo aquí colgado!
  • No te enfades hombre y enséñamelo que me gusta mucho.
  • Se lo iba a enseñar a Luchesi pero bueno, si quieres…

Así que van los dos para casa de Montressor y bajan a la bodega. En tiempos había sido una cripta y olía a cerrado y húmedo.

Fortunato va un poco tajado, con tos de perro y vestido de payaso. Si hubiera estado un poco listo habría leído la frase en latín: «Nemo me impune lacessit» ahí presente. Traducido quiere decir (Nadie me ofende impunemente)

El spoiler

Se viene el final. Fortunato pasa a ver el barril, Montressor lo encadena a una pared y hace un muro para dejarlo emparedado ¡zas!

A lo mejor a alguno os parece un poco exageración, pero se lo ha buscado. Me parece  que voy a aprender a hacer paredes y dejar de comer yogures Yoplait porque ya no entran premios.

Pues oye

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