Qué regalar en Navidad o el 9 de abril (Santa Casilda de Toledo)

Yo no sé si a vosotros os pasará lo mismo pero nunca sé que regalar en Navidad ni el día de la onomástica de las Casildas, que es un nombre anormalmente popular, yo conozco a cinco casildas. Una es la madre de otra, luego hay una más joven que es sobrina de la primera y prima de la segunda, luego había otra que era la abuela de una, la madre de otra y tía abuela de la pequeña. La quinta es un cerrajero con perilla que me montó un resbalón del revés.

Regalos para Navidad y Santa Casilda

Te gastas mucho dinero que no puedes invertir en otras cosas. Por eso la Navidad, que pasa todos los años una vez,  al igual que Santa Casilda es un engorro.

Regalo Navideño 1

Un gorro. No lo he pensado mucho pero es que se me ha ocurrido al hilo de la última palabra que he usado en el párrafo anterior. Los gorros están muy bien porque todos tenemos cabeza, un peine no es buen regalo porque algunos no tienen pelo.

También puede ser una gorra que sirve para pedir una ayuda por caridad y tirarla al perchero (la gorra, no la caridad. Eso sería una falta de respeto).

No recomiendo regalar un sombrero de copa. Son muy snobs y te dan un aire de industrial de las perchas de alambre venido a más.

Regalo navideño 2

Perchas de alambre. Son flexibles se pueden desmontar y hacer un palito largo con el que puedes rascarte una nalga, pegar flojito a un gorrión, arrastrar una moneda de 10 Bolívares por el suelo del pasillo o enroscarlo en la nariz de un busto de Leopoldo II (como con el que se hizo la foto Beckenbauer y del que le viene el mote de Kaiser, que menos mal que no se hizo la foto en el parque Warner con el marciano Marvin)

Regalo navideño 3

Un busto de Leopoldo II. Los emperadores austriacos aportan una alta dosis de distinción pero lo más importantes es que ahuyentan a los carteros comerciales y los limpiacristales zurdos más eficientemente que un Rottweiler que ha comido demasiadas guindillas.

Regalo navideño 4

Guindillas. Son un alimento completo, nutritivo y ,a las Casildas, les gusta ponerlas a secar entre las páginas de los libros de Patricia Higsmith, Pérez Reverte y James Joyce.

Regalo navideño 5

Un libro de Patricia Higsmith, Pérez Reverte y/o James Joyce. Los de Patricia son de intriga pero previsibles, Arturo escribe sobre los tercios de Flandes y lo de James, bueno, lo de James es muy serio.

El Ulises es un libro gordo de gente que vive en Irlanda y cuesta la tira enterarse bien de la historia. Por cierto: el protagonista se llama Leopold y llevaba unas gafitas así y un sombrerito.

Regalo navideño 6

Un sombrerito. Los sombreritos no son para todos los públicos. Aunque todos tenemos cabeza los hay cabezones. Es muy ridículo ver a un cabezón con un sombrerito, es la trigésima cosa más ridícula de las que involucran complementos.

Antes que un sombrerito puedes regalar un gorro.
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Regalo navideño 7

Un gorro. Eso sí un gorro diferente al primero que habíamos dicho. Nadie quiere tener dos cosas iguales excepto Stormtroopers que sirven para hacer un ejército.

También gusta tener repetidos los ojos, las orejas, jamones de Jabugo, canicas de vidrio con adornos naranjas y cucharillas de moca.

Regalo navideño 8

Cucharillas de moca. El nombre es bastante feo ya que suena como a moco. Tampoco son útiles porque son demasiado pequeñas para llevar un huevo sin que se caiga al suelo y muy grandes para limpiarse las orejas. En ese sentido son simplemente un pequeño lujo que guardar en el cajón de los cubiertos.

Regalo navideño 9

Un cajón para los cubiertos  nuevo. En las casas se suele renovar casi todo de vez en cuando. La televisión, las macetas, la sábana de cubrir los sofás o el parqué pero ¿quién renueva el cajón de los cubiertos?

Es una de esas cosas que no valoras hasta que las haces, como alquilar una amoladora.

Regalo navideño 10

Una amoladora es estupenda cuando tienes que cortar, pulir o incluso desbastar. Hay demasiadas cosas bastas, por ejemplo los tacos de jamón.

Yo no sé a quién se le ocurre comer el jamón en tacos. Bueno sí, curiosamente a Casilda nieta.

Pues oye

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